Los indicadores de empleo son sin lugar  a dudas los más utilizados por los analistas. Como ya vimos, la tasa de desempleo es un indicador atrasado de la evolución del ciclo bursátil. Sin embargo, el número de demandas de desempleo sí que es un valioso indicador.

Tras una recesión económica la destrucción de puestos de trabajo es una característica lógica, y por lo tanto el aumento de personas que reciban seguros de compensación.

Cuando una economía llega a un punto en que no puede generar nuevos puestos de trabajo, podemos estar ante una ralentización de la economía. Si además de esto, se empieza a producir un aumento del número de personas que solicitan el subsidio por desempleo, ya no solo implica un incremento del número de desempleados, sino que nos estaría mostrando que aquellas personas del mercado laboral buscando trabajo con la esperanza de realizar una transición en el corto plazo están teniendo más problemas de los que esperaban.

Esta contracción acelerada alcanza su punto máximo durante la recesión y acto seguido el indicador económico entra en la nueva fase de contracción. En esta fase muchas personas continúan solicitando los seguros de desempleo, hasta que se produce una disminución paulatina de las demandas de desempleo, que implicará un punto de inflexión en medio de la recesión que además históricamente ha coincidido con casi todos los suelos del mercado bursátil.

Este indicador se publica cada jueves, midiendo las peticiones semanales y la serie de datos más utilizada es la media de 4 semanas (4-Week Moving Average of Initial Claims).

 

 

Como vemos en la imagen, este indicador funciona especialmente bien para detectar los suelos del mercado, aunque también nos podrá servir para detectar techos en el caso de que el indicador supere la cifra del 20%.

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